| Acción en Aceh y Sumatra |
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04/13/2005 |
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100 días después del Tsunami que azotó el
sudeste asiático, las acciones de emergencia están
finalizando. Las organizaciones comienzan a desarrollar proyectos
para la reconstrucción.
El Servicio Jesuita a Refugiados ha elaborado un programa para la
reconstrucción de las provincias indonesias de Aceh y Sumatra
Norte que tendrá una duración de dos años. Este
programa que beneficiará a alrededor de 36.500 personas tiene
un presupuesto de 7.970.491€. Entreculturas lo apoyará con
los cerca de 850.000 € que la población española
nos ha hecho llegar en respuesta a la emergencia.
Durante los primeros meses, el SJR ha concentrado sus esfuerzos en
la asistencia alimenticia, médica y educativa de emergencia.
También jugó un importante papel la localización
de asentamientos informales de desplazados que se habían auto-organizado
en las zonas más elevadas... zonas que están controladas
por la guerrilla y a las que sólo podían tener acceso
personas con un alto conocimiento del terreno y del entorno conflictivo
en el que se encontraban. Esta labor sirvió para localizar
a miles de personas en distintos asentamientos que fueron encaminadas
hacia los núcleos urbanos. Allí pudieron ser asistidas
por las grandes redes de emergencia internacional tanto gubernamentales
como no gubernamentales.
A partir de ahora, el programa que desarrollará el SJR tendrá como
objetivo prioritario el reestablecimiento de la estructura educativa,
especialmente en zonas remotas, habiendo iniciado desde el primer
momento acciones en educación de emergencia. La labor de reconstrucción
de la infraestructura educativa se desarrollará en coordinación
con la población local y tras un estudio previo de la zona.
Además, el programa a desarrollar incluye aspectos relativos
a condiciones de salud, atención psicológica a la población,
actividades productivas y microcréditos.
Una clave fundamental de la intervención en la zona es el
fortalecimiento de las ONG locales para ayudar a que sea la propia
población afectada la que trabaje por la reconstrucción
de su país. En esta línea de acción, destacar
que el SJR trabajará codo con codo con ONG locales de confesión
islámica, muy implantada en la región. Esta línea
responde a la opción de la organización de hacer llegar
la ayuda humanitaria a quien más la necesita. El SJR también
intenta que sean los propios habitantes de la zona los que se conviertan
en educadores por lo que está realizando las capacitaciones
necesarias para que este hecho sea una realidad.
Por último destacar el trabajo de presión política
que se realizará durante los dos años que dure el programa
para que el trato a los desplazados internos y de la población
afectada en general sea acorde al derecho internacional que asiste
a esta población.
Para que este programa sea un éxito, es necesario una identificación
previa de los beneficiarios más adecuados de las acciones
a realizar.
Trayectoria de trabajo del SJR en la zona afectada.
Entreculturas no es una ONGD de emergencia pero sí responde
ante las solicitudes de ayuda de nuestros socios locales. Así,
en la emergencia del sudeste asiático, hemos apoyado al Servicio
Jesuita a Refugiados (SJR), nuestro principal socio local en África
y con una larga trayectoria de trabajo con las comunidades indonesias
más desfavorecidas.
En Aceh, donde el SJR ha centrado su acción, vivía,
antes de la tragedia, una situación dramática debido
a los enfrentamientos armados entre el ejército indonesio
y los rebeldes separatistas del Movimiento por la Liberación
de Aceh. En mayo de 2003, se impuso la ley marcial y hace un año,
los militares indonesios pidieron a todas las organizaciones nacionales
e internacionales que trabajaban en la zona que salieran de Aceh.
El SJR se convirtió en una de las pocas organizaciones que
permaneció en mitad del conflicto. El SJR mantiene la doble
condición de organización internacional y local con
gran parte de los miembros acehneses. Durante el tiempo que el SJR
ha trabajado en la zona ha creado vínculos de confianza con
la población y ha mostrado su neutralidad en el conflicto.
Entreculturas, a través del SJR, estaba en Banda Aceh antes
del Tsunami, apoyó con todos sus recursos las labores de emergencia
mientras hubo necesidad y seguirá en la zona por muchos años
mientras nuestra presencia sea necesaria. A este respecto es importante
constatar como el SJR sigue junto a los refugiados de muchos países
décadas después de que el conflicto haya desaparecido
de las portadas de los medios de comunicación. Nuestra presencia
en campos de refugiados africanos en países como Tanzania,
RDC o Burundi da testimonio de ello.
Solidaridad más allá de las emergencias.
Queremos hacer una petición: que esta solidaridad no se quede
en un acto puntual motivado por las imágenes vistas y las
historias leídas y oídas sino que pase a formar parte
de nuestras vidas no sólo para la futura reconstrucción
de Asia sino para apoyar iniciativas que busquen cambios estructurales
dirigidos a acabar con la tragedia humana permanente que padece el
mundo. Una tragedia en la que destaca el dato de que todos los años,
todos, mueren 5 millones de niños a causa del hambre. Esta
cifra equivale a que cada 15 días una tragedia de similar
magnitud al tsunami sucede en el mundo afectando únicamente
a niños. |
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| Tragedia en el Sureste Asiático: una
ola de solidaridad |
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01/02/2005 |
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La pobalción española, a través de Entreculturas,
ha donado ya cerca de 800.000 € para apoyar a las víctimas
originadas por ell maremoto que se produjo en el Sur de Asia el pasado
mes de diciembre. Entreculturas ha puesto esta cantidad a disposición
del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) presente en la zona desde
hace más de 10 años.
Desde Entreculturas queremos agradecer a la población española
sus esfuerzos para paliar los efectos del maremoto. |
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| Emergencia en el Sur de Asia |
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12/30/2004 |
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Entreculturas, apoya la movilización de las comunidades
del sur de Asia afectadas por la catástrofe.
Tras las primeras jornadas de confusión provocadas por la
enorme magnitud del maremoto que ha barrido el sur de Asia, ya han
empezado a organizarse la ayuda en las zonas afectadas. Entreculturas
está prestando todo el apoyo posible a las poblaciones afectadas
a través de los centros de los Jesuitas y del Servicio Jesuita
a Refugiados en los países más perjudicados.
Muchas comunidades y obras de la Compañía de Jesús
están socorriendo a las víctimas en las necesidades
inmediatas: agua, comida, medicinas, alojamiento. En la provincia
de Madurai (India) se ha creado un equipo de veinte jesuitas y los
estudiantes han suspendido las clases y se han incorporado todos
a los grupos de ayuda. En Battocaola (Sri Lanka) la residencia de
la Compañía y el Colegio St. Michael están sirviendo
de refugio a más de 3.000 personas. En Galle, también
en Sri Lanka, se están atendiendo también a muchísimas
personas que no tienen dónde dormir ni qué comer. Al
otro extremo del golfo de Bengala, en Indonesia, el JRS tiene un
equipo trabajando en la capital Banda Aceh. Hasta el momento no ha
sido posible comunicarse con ellos, por lo que se ha decidido enviar
un equipo de apoyo con medios de comunicación vía satélite
desde otras zonas de Sumatra en las que el JRS está presente.
Más allá de estas repuestas inmediatas, parece que
será necesaria una respuesta de largo alcance, capaz de aportar
una contribución significativa en el proceso de reconstrucción,
rehabilitación y acompañamiento a los damnificados.
El trabajo operativo en estos países será coordinado
por el Indian Social Institute y el SAPI (South Asia People´s
Initiative).
La ONGD Entreculturas ha abierto tres cuentas de apoyo a los damnificados
por el maremoto ocurrido en el Sur de Asia:
SCH: 0049-0496-81-2410194617
BBVA: 0182-5906-82-0201510322
La Caixa: 2100-4770-11-0200104459
La ayuda se canalizará a través del Servicio Jesuita
a Refugiados presente en gran parte de los países que se han
visto afectados por el terremoto: Tailandia, Indonesia (Aceh, Sumatra,
Molucas, Timor Occidental), Sri Lanka e India.
El SJR viene realizando en la zona un trabajo sostenido de desarrollo
de las comunidades, de pacificación de zonas en conflicto,
de defensa de los desplazados y refugiados, de reunificación
de las familias, de educación y de dignificación y
atención a los afectados por las minas antipersona entre otras
acciones. Precisamente por su larga experiencia en los países
afectados, los miembros del SJR hacen un llamamiento a la Comunidad
Internacional para que preste toda la ayuda de emergencia que sea
posible y que, dentro de unas semanas, se sume también al
apoyo a las labores de reconstrucción que se prolongarán
durante años.
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| La isla La Española:, la emergencia
pasó pero el trabajo con |
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12/12/2004 |
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Desde Entreculturas no queremos olvidar a la población de
República Dominicana y Haití que se vió afectada
por las inundaciones y el ciclón que golpearon la isla de
La Española el primer semestre del año. El primer momento
de emergencia pasó, pero el trabajo de reconstrucción
continúa. La ayuda enviada por Entreculturas al Servicio Jesuita
a Refugiados (SJR), gracias a la colaboración de la población
española, está siendo utilizada para varios fines.
La compra de enseres para las casas (fogones, camas...) y el trabajo
en higiene elemental se compaginan con la labor en las escuelas.
Además de la reconstrucción de escuelas, el trabajo
en las aulas se orienta a labores de atención psicológica
de los alumnos. Escuelas con 45 niños y niñas perdieron
casi la mitad del alumnado. Los niños y niñas también
perdieron profesores y familiares. 'No es lo mismo que te digan que
tu amigo se fue, que entrar en la escuela y ver que falta la mitad
de los amigos', nos dice José Núñez S.J., Director
Regional SJR Latinoamerica y Caribe. Este trabajo psicológico
también se hace a través de libros y cuentos por lo
que se está apoyando la rehabilitación y dotación
de bibliotecas.
Los propios damnificados son los que realizan los trabajos de reconstrucción
recibiendo, por ello, una compensación económica por
parte del SJR. Con esta metodología de trabajo, el SJR considera
que la población obtiene un doble beneficio: consigue dinero
para enseres y víveres y su comunidad se rehabilita. Asimimo,
la ciudadanía toma conciencia de su responsabilidad ante el
desarrollo de su comunidad.
Las dos tragedias han puesto de manifiesto dos aspectos de la realidad
de ambos países. Por un lado, la vulnerabilidad en que vive
la población: viviendas deficientes, ubicación de los
hogares en lugares de riesgo, caminos inseguros, ausencia de los
mínimos servicios... Por otro lado, ha salido a la luz la
grave deforestación que sufren ambos países. En Haití,
el 70% del combustible utilizado por la población procede
de la leña. La deforestación es una de las causas directas
de la virulencia con la que afectaron el ciclón y las lluvia
torrenciales a la isla. La escasez de árboles provocó que
el agua bajase por las laderas de las montañas a gran velocidad
hasta las poblaciones ubicadas en los valles que contaban con escasas
vías de desagüe. A esto se suma el que las montañas,
carentes de vegetación, absorbieron grandes cantidades de
agua que provocaron la 'explosión' de las mismas lo que explica
que llegasen inmensas trombas de agua en tan poco tiempo a las poblaciones.
La reforestación de la zona es necesaria para evitar que tragedias
similares vuelvan a producirse, inevitablemente, en un futuro. Asimismo,
dicha reforestación haría productivas las tierras que,
en estos momentos, están completamente yermas.
Nuñez nos habla de que la tragedia generó un doble
movimiento de solidaridad en su país. Por una parte, la sociedad
que no se vió directamente afectada por las tragedias se acercó a
los damnificados. Por otra, el apoyo desde la República Dominicana
al vecino Haití, pese a la rivalidad y xenofobia existentes
entre ambos países. Nuñez considera que este acercamiento
entre los dos paíes es un hito que podría marcar una
inflexión en la relación entre las poblaciones haitiana
y dominicana. |
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| Las tormentas golpean duramente a los haitianos
irregulares |
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05/26/2004 |
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Las tormentas en la isla de La Española golpean duramente
a los haitianos en situación irregular en la República
Dominicana. El número de víctimas podría ser
mayor al facilitado si se confirma la presencia de emigrantes sin
papeles procedentes de Haití en las barriadas afectadas por
las inundaciones. Habitualmente este colectivo no consta en ningún
registro oficial y puede darse el caso de que rehuyan a los servicios
de emergencia para no ser deportados. El Servicio Jesuita a Refugiados
(SJR), presente en la zona fronteriza desde hace varios años
en labores de apoyo a los emigrantes haitianos solicita que la ayuda
internacional llegue también a este colectivo excluido en
la sociedad dominicana sin peligro de que sus integrantes puedan
ser repatriados.
Entreculturas, representante del SJR en España, ha abierto
una cuenta corriente de ayuda de emergencia a la población
dominicana y haitiana. Los fondos recogidos se dedicarán a
la atención inmediata de los damnificados con especial atención
a los colectivos excluidos como es el caso de los Haitianos en situación
irregular.
Entreculturas apoya el trabajo constante que vienen realizando el
SJR en las regiones limítrofes con Haití. El día
a día de su labor consiste en facilitar asesoría legal
a los emigrantes haitianos que llegan a la República Dominicana
y promover iniciativas que hagan posible la convivencia entre las
distintas comunidades existentes en la zona. Este trabajo es lento
y complicado pero absolutamente necesario pues la convivencia entre
dominicanos y haitianos no es fácil y existe el riesgo permanente
de que brote el racismo y la xenofobia. Así mismo el SJR también
trabaja para paliar las necesidades básicas de la población
dentro de Haití, uno de los países más pobres
del mundo.
Cuentas corrientes de apoyo:
SCH: 0049.0001.59.2810034568
BBVA: 0182.5906.89.0201509373
Contacto con medios de comunicación: Xavier Obach
91 590 26 85 y 629 23 32 13
obach@entreculturas.org
http://www.entreculturas.org
902 444 844
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| Entreculturas ante la guerra en Irak |
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03/27/2003 |
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Nuevamente los ciudadanos y ciudadanas del mundo vivimos el horror
de una guerra. En esta ocasión, como en cualquier otra, Entreculturas
expresa su más rotundo rechazo al uso de la violencia como
recurso para resolver los problemas entre los seres humanos. Nos
definimos como una fundación que busca el desarrollo de los
pueblos y optamos por la educación como una herramienta eficaz
para conseguirlo. Nuestra opción por la educación de
los más desfavorecidos no significa en absoluto que nos distanciemos
del resto de los problemas ni los retos a los que se enfrenta la
humanidad. Si hacemos nuestra la causa de la educación popular
y la educación por la paz es porque sabemos a ciencia cierta
que es una palanca útil y necesaria para promover la justicia
social, el fin último de nuestra labor y eje sobre el que
pivota todo nuestro trabajo diario. Siendo la justicia nuestro fin
y la educación nuestro medio manifestamos que esta guerra
representa un grave obstáculo tanto para lo uno como para
lo otro.
Rechazamos la guerra, ante todo, porque sabemos de antemano que los
que están pagando la factura más alta son los que menos
tienen. Una vez más, la mayor parte de las víctimas
son civiles y dentro de ellos los civiles más pobres y también
otra vez son los que lo han perdido todo los que emprenden el camino
para buscar el amparo de los campos de refugiados. A pesar de que
no tenemos presencia institucional o proyectos con contrapartes en
Irak, por desgracia, sabemos bien lo que son estos campos. Llevamos
trabajando en ellos muchos años mano con mano junto al Servicio
Jesuita a los refugiados y nos sobran los motivos para sentir un
profundo rechazo ante las causas que motivaron su creación.
Hoy por hoy la mayor parte de los refugiados del mundo son víctimas
de las llamadas “Guerras Olvidadas”, conflictos que se eternizan
en regiones de Ruanda, Burundi, Tanzania y tantos otros puntos que
por desgracia no despiertan el interés social que merecen.
Deseamos, con la fuerza de quien conoce lo que significan estos lugares
para sus habitantes, que desaparezcan para siempre y para ello es
necesario que las bombas que obligan a los refugiados a huir, sea
del lugar que sea, cesen de inmediato.
Con la misma fuerza con la que clamamos por el fin de la guerra clamamos
por el respeto a los Derechos Humanos en todos los países
del mundo y manifestamos nuestro rotundo rechazo a cualquier carrera
armamentística, con armas de destrucción masiva y sin
ellas, ya sea en los países del Sur como en los del Norte.
Falta de derechos y exceso de armas son dos caras de una misma forma
de entender las relaciones entre las personas por eso nuestra razón
no alcanza a comprender la lógica que lleva a defender los
derechos de un pueblo bombardeándole o a luchar contra la
acumulación de armas destructoras usándolas para destruir.
Hacemos nuestro el desgarro con que el Papa Juan Pablo II ha expresado
su rotundo rechazo a este conflicto desde su gestación y subscribimos
los manifiestos en contra de esta guerra que han efectuado en las últimas
semanas entidades cuya credibilidad moral está fuera de toda
duda como Justicia y Paz, el Secretariado Social de los Jesuitas
o la Coordinadora de ONG para el Desarrollo. Finalmente nos unimos
también a las voces que urgen al respeto de la autoridad de
las entidades y los procedimientos que nos hemos otorgado a lo largo
del Siglo XX para defender la paz y que asumen la responsabilidad
de ser los garantes de la legalidad internacional, en especial la
Organización de las Naciones Unidas.
La suma incesante de llamamientos a favor de la paz y de la vida
es probablemente la única lectura positiva que podemos hacer
de este momento. Deseamos que esta corriente de opinión no
se detenga y que se convierta también en denuncia del mal
permanente que significan las “Guerras Olvidadas”. Surge una nueva
conciencia global a favor de la paz y deseamos que sea capaz de oponerse
con fuerza a cualquier forma de violencia en cualquier lugar. La
guerra es el horror y su consecuencia es más horror. Paz ahora
y para siempre. |
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| Trabajo de Entreculturas en zonas de emergencia
2001-2002 |
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10/17/2002 |
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Entreculturas ha seguido el trabajo de reconstrucción y
rehabilitación de cinco zonas, ubicadas en diferentes lugares
del mundo, que se han visto gravemente afectadas por desastres naturales
entre los años 2001 y 2002.
El Salvador (Terremotos)
El 13 de enero de 2001, un devastador terremoto afectó a El
Salvador. Exactamente un mes después, un segundo seísmo
causó más daños al país centroamericano.
Los dos terremotos afectaron zonas diferentes, especialmente en el
centro del país, por lo que el radio de destrucción
fue mayor.
Fe y Alegría El Salvador dirigió la ayuda humanitaria
a las zonas afectadas donde ya tenía presencia con anterioridad
y donde otras organizaciones no estaban presentes. Entreculturas
colaboró en el desarrollo de un proyecto con el que se levantaron
42 viviendas y 10 aulas provisionales y se llevaron a cabo programas
de formación para la construcción y la capacitación
agrícola.
India (Terremoto)
El 26 de enero de 2001 se registró un fuerte seísmo
de 7,9 grados en la escala de Richter en la India. En la catástrofe
perdieron la vida más de 18.000 personas, unas 200.000 resultaron
heridas y se destruyeron propiedades por más de 2.000 millones
de dólares en el estado indio costero occidental de Gujarat.
En los distritos más afectados por el terremoto, se estima
que más de 1.700 escuelas primarias fueron destruidas, dejando
aproximadamente a más de 317.000 estudiantes sin aulas.
Alboan y la Fundación para el Desarrollo Solidario colaboran
con el Behavioural Science Center (BSC) y otras organizaciones y
voluntarios en actividades que se desarrollan en 20 pueblos en los
Talukas (distritos) de Bhachau y Rapar de la India. Entreculturas
colaboró con Alboan y con estas comunidades en el programa
integrado de ayuda y rehabilitación tras el violento seísmo.
Las ayudas han centrado los esfuerzos en los miembros más
vulnerables de la comunidad, en concreto en los colectivos de Dalits,
Kolis y musulmanes.
Perú (Terremoto)
La región de Arequipa sufrió gravemente con el terremoto
que sacudió al sur de Perú el 23 de junio de 2001.
Se estima que más de 100 personas murieron, más de
1.500 resultaron heridas y casi 200.000 quedaron damnificadas en
uno de los peores terremotos registrados en los últimos años
en esa región.
Entreculturas trabajó en conjunto con la Coordinadora Regional
Apostólica Jesuita (CORAJE) en un proyecto para proporcionar
ayuda humanitaria a través de viviendas y abrigo provisional
para 1.000 personas, la construcción de 10 comedores escolares
para otras 2.000 y la distribución de botiquines para atender
a 1.300 damnificados.
República Democrática del Congo (Erupción de
volcán)
El l7 enero de 2002 la erupción del volcán Nyiragongo,
ubicado a 10 km. de la ciudad de Goma, en la parte oriental de la
República Democrática del Congo, provocó la
destrucción de aproximadamente el 70% de la ciudad y la muerte
a más de 100 personas. Cerca de 350.000 han perdido todos
sus bienes.
Entreculturas ha apoyado desde el primer momento al Servicio Jesuita
a Refugiados (SJR), que se volcó en el restablecimiento de
las clases. Para ello ha trabajado en dos fases, la primera de mitigación,
y la segunda de rehabilitación. En total, 3.500 escolares
han retomado las clases a través de un subsidio escolar. Se
ha trabaja en la construcción de una escuela de primaria y
se ha apoyado profesionalmente a numerosos maestros de la región.
Venezuela (Inundaciones y deslizamientos)
Entreculturas colabora actualmente en la rehabilitación de
dos zonas afectadas por lluvias torrenciales caídas en Venezuela
en 1999 y en 2002.
Durante los primeros días del mes de diciembre de 1999 cayeron
incesantes lluvias sobre Venezuela, que se convirtieron en torrenciales
los días 16 y 17 de diciembre. La cantidad de agua que cayó durante
esos dos días era la equivalente a la de todo un año.
Todo ello provocó deslizamientos de tierras en muchas de las
colinas donde se asentaban, en zonas consideradas de alto riesgo,
barrios de 'ranchos' y viviendas en condiciones de gran precariedad.
Se estima que en este desastre perdieron la vida y desaparecieron
más de 20.000 personas.
En el estado Miranda, una de las regiones más afectadas por
los deslizamientos y lluvias, Entreculturas colabora en la reconstrucción
y ampliación del Instituto Técnico Juan José Bernal,
ubicado en la población de Cúa. De esta manera se intenta
brindar atención educativa integral de calidad, y asequible
a la población de la zona y especialmente a los damnificados
de las lluvias que fueron trasladados a las inmediaciones del sector.
Con esta acción se construye un edificio de aulas y talleres
en ese centro educativo, y se amplían en 270 plazas la oferta
educativa.
Por otra parte, en el mes de julio de 2002 se produjeron graves inundaciones
en el estado Apure como consecuencia de las torrenciales lluvias.
La ciudad de Guasdualito, situada a más de 800 Km de Caracas,
sufrió los peores daños debido al desbordamiento de
ríos. Unas 35.000 personas quedaron damnificadas, se destruyeron
muchas infraestructuras y se perdieron cientos de hectáreas
de siembras, cultivos, explotaciones agropecuarias.
Entreculturas colabora con Fe y Alegría Venezuela en el abastecimiento
de alimentos, agua potable, mantas y medicinas para los afectados
por las lluvias. También ayuda en la reconstrucción
y rehabilitación de la población de Guasdualito. |
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